Conocimiento

Escalera de Inferencias

En el mundo actual estamos continuamente bajo la presión de actuar más que tomarnos el tiempo para razonar en distintas situaciones, esto puede llevarnos a conclusiones apresuradas, causar conflictos con otras personas o abordar erróneamente cualquier asunto.

La escalera de inferencias es una herramienta que nos ayuda a entender los pasos del pensamiento que nos llevan a tomar nuestras decisiones y el beneficio de ponerla en práctica es poder analizar situaciones, datos  o validar conclusiones de otras personas, basándonos en hechos reales.

A continuación te contamos en que consiste:

escalera.png

Cada peldaño es un paso que recorremos para ir afinando nuestra decisión o respuesta ante una situación determinada:

Primer escalón:
Observar. Nos encontramos frente a los datos, observamos los hechos.

Segundo escalón:
Seleccionar. Seleccionamos los datos que son de nuestro interés. “Me quedo con esto y descarto aquello”

Tercer escalón:
Sentido. Le damos sentido a lo que vemos, agregamos significados, propios y culturales: qué es, por qué sucede, para qué sucede.

Cuarto escalón:
Suposiciones. Hacemos supuestos basándonos en los significados que hemos agregado. Establecemos relaciones causales.

Quinto escalón:
Conclusiones. Sacamos conclusiones que se derivan de los supuestos anteriores.

Sexto escalón:
Creencias. Yo adopto una posición, reafirmo la que ya tenía o adopto una nueva, lo que da origen a las emociones y me prepara para la acción posterior.

Séptimo escalón:
Acción: comportamiento. Genero acciones basadas en mis creencias.

Caso de la vida real:

Pedro saluda por la calle a un compañero de trabajo y éste no le contesta. Pedro se molesta y cree que aquel lo ha evitado. Intenta encontrar una causa: “Es porque el otro día no le apoyé en una propuesta suya en una reunión”…

Con este ejemplo puedes ver que cuando alguien habla, el que escucha interpreta conforme a sus prejuicios, experiencias pasadas o afinidades personales.  A nuestro cerebro no le gusta la ambigüedad y cuando se enfrenta a un hecho que no tiene muy claro, atribuye causas para comprenderlo.

El problema es que no siempre acertamos (o más bien, muchas veces nos equivocamos). Y si no, pensemos cuando alguien escribe un chat con toda su buena fe y otro lo malinterpreta.

Por ello, es necesario conocer cómo procesamos la información y verificar por medio de conversaciones que lo que pensamos es realmente lo que el otro está queriendo decir o hacer.

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